Fundador y director general de SIGHORE-ICS y consultor.

Empiezo esta articulo con una cita de la que fuera presidenta de Chile, Michelle Bachelet: “El turismo es una industria de futuro que no teme a los cambios”. Esta frase fue pronunciada en septiembre de 2016; creo que por desgracia no fue profética.

Desde luego, el turismo sigue siendo una industria de futuro, pero existe incertidumbre y preocupación por los posibles cambios que se puedan cruzar en su camino, sean sociales, económicos o sanitarios. Aunque creo que después de esta terrible pandemia quedara algo de resquemor y temor persistente, al final las personas que trabajamos en los sectores relacionados con el turismo somos tan humanos como nuestros congéneres.

España es una potencia turística, sin duda. En 2019 era el segundo país más visitado en el mundo. Seguro que hacemos muchas cosas bien, pero también seguro que otras muchas  tenemos que mejorarlas constantemente para seguir siendo esa potencia que tanto atrae al turista y que tanto aporta al PIB español. La sociedad desde el inicio de la pandemia se está transformando constantemente. No sabemos con certeza cuándo volveremos a la antigua “normalidad” en el turismo, los mensajes que llegan nos hablan del 2023; esperemos que sea antes.

Medidas arbitrarias

Las vacunas contra el covid19 están aportando seguridad a los consumidores. Pero también nos podemos encontrar ante la incertidumbre que pueden propiciar las diferentes medidas dictadas por los gobiernos y organismos mundiales, en el sentido de la libre circulación de personas entre las diferentes fronteras internacionales. Estas medidas o restricciones en muchas ocasiones son arbitrarias, sin demasiada lógica y sin la suficiente meditación. O aún peor, en algunas ocasiones en intereses particulares. Y no nos olvidemos también en las posibles reacciones que surjan puntualmente o esporádicamente en la economía mundial, que lógicamente repercutirán en el turismo mundial.

Si queremos avanzar y mejorar en nuestra industria turística, debemos ser cada día más competitivos y mirar constantemente a nuestros rivales turísticos. Tenemos que tener en cuenta los cambios que se han producido en las diferentes sociedades del mundo, han abierto la puerta a nuevos desafíos, tanto en los avances tecnológicos y en las ofertas que quieren los turistas.

¿Cómo seguir atrayendo a los turistas a nuestros destinos, y sin morir en el empeño?

Hay que crear ofertas diferenciadores en los establecimientos hoteleros, en la restauración, en los locales de ocio y en todos los sectores que se nos puedan ocurrir ligados con el turismo. Estas nuevas propuestas, estas nuevas formas de trabajar, tienen que llevarnos hacia negocios más sostenibles, más rentables y más competitivos.

Todas estas ofertas dependen de la creatividad de nuestros profesionales, desde esta creatividad se les podrá ofrecer a los turistas unas experiencias muy diferentes y muy positivas. Al final, tenemos que cubrir sus necesidades, teniendo en cuenta los cambios en las diferentes formas de hacer turismo que nos vamos a encontrar, aportemos experiencias diferentes, ofertas novedosas respecto a nuestra competencia. Que les garanticemos en España unos destinos seguros: socialmente, sanitariamente y económicamente. Y que nos escojan a nosotros.

“La calidad no es lujo y no tiene por qué estar necesariamente vinculada al precio, sino a las expectativas de servicio que tiene el cliente cuando pide un servicio turístico”. Esta frase de María Cruz Cádiz, directora técnica de ICTE, me hace pensar sobre el turismo que queremos y debemos tener en España. Si queremos tener unos turistas diferenciadores, tendremos que tener una industria turística diferenciadora. Ahí lo dejo.

Imágenes cedidas: Bastian Pudill on Unsplash

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